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¿Te boicoteas a ti mismx? Aprende a identificarlo

Las personas con las que más conversamos, somos nosotrxs mismxs.

Eso significa que los mensajes que más nos van a calar son los que nos decimos en nuestros diálogos internos, que son esas conversaciones que tenemos con nostrxs mismos, evidentemente, a diario.

Vendría ser como una radio encendida todo el día en nuestras cabezas.

Por tanto, parece obvio que nuestrxs mejores amigxs o peores enemigxs no son los demás, si no unx mismx.

En la línea de todo ello, me gustaría hablar de un concepto que a menudo, trabajamos en sesión lxs psicoterapeutas, y es el del autosabotaje o el boicotearse a unx mismx.

Eso es, todos aquellos mensajes y/o actos inconscientes que emitimos nosotrxs mismos y que suponen un obstáculo para esos objetivos, metas que tengamos, sean del tipo que sea, o bien sentirnos de determinada manera, o bien lograr cualquier cosa que nos interesa.

A veces parten de creencias propias, a veces de hábitos que nos hemos ido validando a lo largo de nuestra vida y que, llegado un momento, se dan de manera inconsciente y en piloto automático. 

A veces sí que somos conscientes pero, nos engañamos y/o manipulamos de tal manera que caemos en ellos y nos quedamos ancladxs en esa zona de confort, que al final, mal gestionada, curiosamente lo que nos genera es disconfort.

¿Te resuena todo esto?

Vamos a ver qué formas de autoboicotearse podemos llegar a tener las personas;

         1. El primero de todos, son las conocidas como excusas. Las excusas son esos mensajes que repetimos para justificar aquello que nos evite cualquier esfuerzo o cualquier cambio que queramos hacer. Buscamos, en las circunstancias, muchas veces justificar nuestra actitud de anclaje a determinada posición.

Las excusas, con frecuencia, no dejan de esconder inseguridades, pereza, ganas de no esforzarse, bloqueo ante la complejidad, necesidad de garantías sobre determinado resultado, miedo al error o a resultados no positivos o miedo a la incertidumbre.

         2. Seguridad como causa no como consecuencia. Me explico, muchas veces, las personas, tendemos a buscar encontrarnos segurxs antes de hacer cualquier cosa, siendo esa seguridad la que nos inmovilice si no se da. El no entender que la seguridad, muchas veces, más que causa es consecuencia, es decir, es algo que se da como consecuencia a la acción, suele ser, también, una de las principales fuentes de autosabotaje.

        3. Exigencias basadas en la necesidad de perfección. Tal cual suena. No hace falta mucha explicación en este caso. Cuando para hacer o no hacer determinada cosa, necesitamos hacerlo perfecto, nos estamos boicoteando ya que eso nos puede bloquear, angustiar y al final, derivar en otro tipo de autosabotaje, que es la procrastinación o el no finalizar las cosas, dejándolas a medias.

        4. Procrastinación. Ya sea por miedo a no cumplir nuestras propias expectativas de perfección, por inseguridades, por pereza… Aplazar y postergar el iniciar alguna tarea, el poner en marcha un cambio de actitud, un objetivo o meta que tengamos, es otra de las formas estrella de autosabotaje.

       5. En definitiva, todos estos patrones son propios de nuestros discursos, en un momento u otro del día. El problema no radica tanto ahí, si no en el que acaben siendo un modus operandi habitual en nostrxs, ya que entonces es cuando todo ello, nos estará condicionando a muchos niveles.

Prestar atención a ese diálogo interno para que seas capaz de identificar cuando caes en alguna de estas “trampas” y poder cuestionar y deconstruir, ¡¡te ayudará a ser más tu mejor amigx que no tu peor enemigx!!

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