Cómo todo en esta vida, antes que nada es importante entender a qué hacen referencia las cosas, los conceptos que nos plantean.

Validar emociones, no tiene que ver con estar de acuerdo o con entender cómo se siente el otro. Validar emociones hace referencia a no juzgar y respetar el cómo esa persona se está sintiendo en base al prisma desde el cual está o vive determinada situación.

Obviamente, que yo valide el cómo se siente el otro, no significa que tenga que estar de acuerdo en las actitudes que derivan de esas emociones o que tenga que aceptarlas si me hacen daño o no me gustan.

Validar las emociones, también se ejerce con unx mismx de la misma manera: sin juzgar el cómo te sientes, dándole importancia y valor, escuchando lo que éstas quieren decir aunque aparentemente no las entiendas. Este debería ser el paso número uno, comenzar por nosotrxs mismxs.

Hay parejas que no validan como se sienten en sus relaciones. Y eso genera mucho malestar y sensación de insatisfacción en la relación.

Es común, en terapia de pareja la demanda de uno o ambos miembros sobre el otro: ya sea porque o bien, el/la otrx no empatiza con ellxs , ya sea porque sienten que el/la otrx no les entiende, se sienten juzgadxs y/o cuestionadxs, en definitiva, no validadxs en su relación y con sus parejas. 

Obviamente, todo ello se debe contextualizar, pero hay algo que siempre les digo: NO ES NECESARIO ENTENDER AL OTRO PARA VALIDAR EL CÓMO SE SIENTE. 

Entender pasa demasiadas veces y erróneamente por coincidir con ello y pensar que yo me sentiría igual. A veces también pasa por aceptar, porque me encaje aquello que el/la otrx me plantea.

Tenemos que partir de la base que en una relación de pareja, se es más de una persona, y que cada persona es única y por tanto, con su propia manera de entender y vivir una misma situación. Si yo, sólo valido al otro cuando le entiendo o comparto su visión, va a ocurrir que en muchas ocasiones, se va a generar malestar y sensación de falta de empatía por parte del otro y realmente, lo que está ocurriendo es que no estamos validando sus emociones ya que no las compartimos o no lo entendemos. 

Por eso, es de suma importancia separar una cosa de la otra. Entender que si esa persona lo vive bajo ese prisma, diferente al nuestro, pero no tiene porque ser menos válido, es lícito que se sienta de determinada manera y no deberíamos invalidar o infravalorar sin darle importancia, porque la tiene, y más para esa persona, nuestra pareja. 

A partir de ahí, entrar en si yo quiero o no quiero aceptar eso. Si las actitudes que derivan de esas emociones o las propias emociones, me hacen daño, tengo derecho obviamente a no tener por qué aceptarlo. Pero de lo que no me puedo olvidar es de respetarlo. 

Esa debería ser la base.

Si quieres saber más y conocernos sigue navegando por nuestra web

Contacta con nosotros