logotipo Núria Jorba

Aprender a tener pareja

Quizás el planteamiento ya no te parece bien ¿Aprender a tener pareja? Pues sí, desde mi prisma profesional es todo un arte, cada vez el mundo de las relaciones es más complejo, no diría difícil pero sí son una mezcla de muchos factores. 

Antiguamente el rol que tenía tanto el hombre como la mujer estaba definido, él se dedicaba a la economía y gestionaba gran parte de la vida social, tomando las decisiones en esos terrenos, y la mujer gestionaba el hogar y la crianza de los hijos, la relación tenía un solo formato aceptable y además no la podías cuestionar, una vez elegida era para toda la vida. A día de hoy hay un sinfín de posibilidades, cada persona es un mundo y cada relación un universo, todo vínculo parte de lo que deseas y con lo que te sientas identificado, hay libertad de elección y de decisión en todo momento y además puede variar con el tiempo o con las experiencias, estamos en constante cambio. 

Esto hace que sea importante tener un poquito definido lo que quieres y que después conozcas a alguien con quien tu formato y el suyo se adapten, a partir de ahí habrá que pactar qué estilo de pareja queréis y después irlo actualizando y viendo si es lo que os genera bienestar. Por supuesto este formato permite que cada persona sea lo que quiera ser y pueda tener la libertad de decidir cómo vivir las relaciones, por supuesto es mucho mejor que la imposición de hace 50 años. La dificultad radica en que no tenemos las herramientas para gestionar todo esto, es decir, ¿Cómo conocer lo que uno quiere? ¿Cómo comunicarlo a la otra persona? ¿Cómo generar pactos? ¿Cómo revisar la relación?, etc. Y, desde mi reflexión profesional, de aquí parte la gran crisis de las relaciones que está habiendo. 

El primer paso es definir qué estás buscando, no estoy diciendo con esto que sea una lista interminable de características, sino el tipo de vínculo que buscas y el tipo de persona que te interesa. Es tener clara una pequeña orientación, sobre todo el tipo de vínculo tiene que ver con el nivel de compromiso y la implicación emocional y eso es fundamental para poder ser honestos desde el inicio y expresar el punto en el que te encuentras. Y respecto al tipo de persona es definir un poco tus gustos, ser fiel a lo que le das valor y de este modo poder elegir en base a tus prioridades sin caer en una elección por descarte o por necesidad. 

Una vez conozcas a alguien que te guste se trata de poner a prueba el segundo reto. Éste consiste en saber transmitir a la otra persona lo que buscas, el tipo de relación que en estos momentos quieres y saber preguntar en qué punto se encuentra el otro. Por supuesto no se trata de hacerlo de un modo frío ni como una entrevista de trabajo, sino generar el clima, conocer primero un poco la vida del otro y poder preguntar sobre su situación actual ante las relaciones y el amor. En terapia muchas veces veo miedo en este bloque, parece que si hablamos de lo que buscamos o de lo que queremos o preguntamos lo que el otro busca significa que estamos pidiendo compromiso, estamos demostrando que queremos sí o sí estar con la otra persona. Pero no es así, todo depende de cómo se exponga, el objetivo es darte a conocer y conocer al otro, por ejemplo, si uno de los dos quiere ser padre o madre y es algo esencial en su vida y se encuentra en un momento en el que prioriza esa vivencia y quiere que sea con su siguiente relación si avanza positivamente, entonces es importante poder preguntar si la otra persona quiere ser padre o madre, si está dentro de sus planes o no, no se trata de preguntar si quiere ser padre o madre contigo sino si desea esa experiencia en su vida.

Una vez este bloque complejo y delicado se ha expuesto y se ha observado que hay complementariedad, tanto en idea de relación como en feeling entre ambos, es importante no bajar la guardia, no está todo hecho, solo se ha conseguido allanar el terreno para empezar a construir la casa. Ahora es el momento de ir generando las bases, esos pactos que definen las dinámicas de la relación elegida (relación no significa pareja estable ni un gran compromiso, simplemente me refiero a vínculo). Los pactos son esenciales para que un vínculo pueda ser sano, positivo y equilibrado para ambos. Muchos pactos se van generando solos a medida que vamos expresando lo que sentimos, el cómo entendemos una relación, lo que necesitamos, etc. Por eso es fundamental saber comunicar, expresar, transmitir desde la asertividad, el tema es que no expresamos todo esto, nos han enseñado a hablar desde la superficialidad, el día a día, lo que nos ha pasado, en vez de saber hablar de emociones, de lo que sentimos, de lo que pensamos respecto a un tema, de lo que deseamos, etc. Si sientes que te cuesta en general la comunicación emocional es importante trabajarla para poder generar un buen vínculo y crear unas buenas bases de relación. 

Y por último, no debes olvidar la importancia de revisar la relación, aunque ésta funcione se debe tener presente que evoluciona, que cambia, que necesita ser actualizada. Siempre digo que una vez al año deberíamos tener un espacio donde analizar y pasar un examen a nivel de pareja (sea el tipo de vínculo que sea). Poder preguntar si el otro se siente bien, poder hablar de cómo uno mismo lo está viviendo, de lo que gusta, de lo que falta fomentar, de lo que se debería mejorar, etc. Es un modo de no dejar de conocer al otro, de saber cómo se siente cada uno dentro de la relación y respecto a cada una de las facetas de ella (sentimientos, afecto, sexualidad, ocio, comunicación, filosofía de vida, etc.).

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