Todos tenemos un pasado y unas vivencias que tienen asociadas unas emociones, el problema empieza cuando esa carga emocional no se ha trabajado, digerido y ubicado porque, inevitablemente, si sigue en nuestra mochila nos impedirá avanzar y afectará a la siguiente relación que tengamos.  

Si no aprendemos a vaciar esa mochila de las experiencias negativas, se generará una toxicidad y un peso a soportar que repercutirá en nuestro estado anímico y en nuestras relaciones.

Por supuesto cada experiencia vivida nos deja una huella de una u otra manera, tenemos marcas en la piel, pero lo importante y lo que provocará la diferencia es qué hacemos con ellas, las podemos usar para crecer o para justificar lo que no sabemos afrontar y gestionar. En consulta veo, en muchos momentos, cómo una parte de la pareja justifica y defiende sus conductas disfuncionales con los traumas y malas vivencias del pasado, por ejemplo, soy inseguro y te controlo porque en mi pasado me han engañado. No debería ser así, esto lo que muestra es que no se ha hecho un proceso emocional ni la gestión necesaria para pasar del trauma al aprendizaje.

Lo primero que recomiendo a la parte de la pareja que lleve la carga emocional es que revise la mochila y reflexione sobre lo que lleva dentro, aunque no lo creamos gran parte de las reacciones y del estado emocional del día a día tiene que ver con lo que suportamos a nivel emocional. Por incómodo y complicado que resulte se debe analizar qué hay dentro y aprender a aceptarlo, ese es el primer paso, pero hacen falta dos más.

El segundo es aprender a vaciar la mochila soltando todo el peso del pasado, aceptar los errores, identificar las emociones y buscar el camino para resolverlas, muchas veces hace falta un apoyo externo para superar las vivencias negativas, un psicólogo.

Y el tercer paso es compartirlas con la persona que te acompaña, tu pareja. Ésta también tiene derecho a ser consciente de lo que puede afectar y/o condicionar la relación. No acostumbramos a tener presente que el pasado y el cómo lo tengamos ubicado afecta el ahora.

Pero es importante también el papel que coja la pareja, puede ser un apoyo, pero no debe encargarse ni responsabilizarse de ello porque ahí empieza la toxicidad, cuando la pareja coge el trabajo emocional del otro, se hace responsable y coge un papel de educador, maestro, psicólogo que no le toca, generando una dinámica disfuncional en la relación.

Y tú ¿cómo llevas tu mochila emocional?

 

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Núria Jorba. Directora del centro, sexóloga clínica y terapeuta de parejas.