Este tema es ideal para tratarlo ahora que estamos en pandemia, parece que no podamos hacer demasiadas cosas con todas las limitaciones que nos imponen. Pero sí que es cierto que a lo largo de mis años de consulta en terapia de pareja siempre me encuentro con este aspecto. Muchas parejas no saben cómo divertirse juntas ni qué hacer, los fines de semana se vuelven rutinarios, aburridos, se levantan y se preguntan qué hacemos hoy pero no se decide nada y las horas van pasando hasta que cada uno hace cualquier cosa en casa sin sentir que han disfrutado y han compartido un momento juntos, provocando esta situación una bola de nieve porque como menos hacen menos se les ocurre qué hacer y más se distancian el uno del otro. 

Esta situación se relaciona a menudo con parejas que llevan mucho tiempo, pero me doy cuenta que no depende tanto del tiempo de relación sino de la idea que tengamos de pareja y de la actitud de ambos miembros. 

La idea de pareja es fundamental, hay personas que sienten que la relación debe fluir, no hay que dedicarse a ella y todo sale, si esta es la manera en la que entendemos la pareja, para que el ocio y las actividades salgan ambas partes deben tener aficiones y estilos muy parecidos para que el compartirlo fluya sin problemas, pero estos casos son los poco probables. Una pareja, en la mayoría de los casos, es una dedicación a todos los niveles, el ocio, la intimidad, la comunicación, las tareas, etc. Por tanto, si esperamos que salga solo y no ponemos energía e ilusión seguramente no acabaremos haciendo nada. 

El primer error que acostumbro a ver es el esperar al sábado, normalmente después de desayunar para hablar de qué queremos hacer, en ese momento es difícil que estemos lúcidos y con energía para elegir una actividad y más si individualmente antes no hemos pensado en ello y no tenemos ninguna idea. Lo recomendable es que cada uno haya pensado ideas durante la semana, que las haya ido comentando para ver si a la otra parte le apetece y así ya podamos ir organizando opciones y favorecer la ilusión y la motivación para el fin de semana. 

El segundo error es esperar que empiece el otro, que sea la pareja la que tenga iniciativa y proponga algo o querer planearlo todo juntos, lo que hace que uno por otro, la casa quede sin barrer. Con esto me refiero a que en ocasiones ser pareja es no esperar hacerlo todo juntos, se trata también coger iniciativa, planear algo divertido, sorprender al otro, etc. Si todo lo queremos organizar en equipo al final acabamos anulándonos mutuamente y consiguiendo el efecto contrario. ¿Te has planteado cuando fue la última vez que organizaste algo o sorprendiste a tu pareja?

El tercer error es solo aceptar hacer aquello que nos gusta mucho hacer. Si no somos flexibles y valoramos más el tiempo compartido y tener una experiencia juntos en vez de la actividad en sí es difícil encontrar puntos en común y actividades que ambos quieran hacer. Se trata de no hacer nada que no nos guste, pero sí de buscar puntos medios y adaptarnos mutuamente. 

Como posibles ideas para cambiar esta dinámica recomiendo que ambos hagan una lista de ideas para ir llevando a cabo los fines de semana o los momentos de ocio y que se elija una opción unos días antes. Otra opción es que cada uno prepare una actividad de forma alterna, es decir, que se reparta la responsabilidad de preparar algo, pero en este caso es importante que quién lo organice piense en ambos y que quien no lo haya planeado no se queje del planning marcado, puede expresar lo que no le ha gustado demasiado y mejor si se comenta luego, pero no estar durante toda la actividad con quejas y reproches. 

El ocio en pareja es importante para alimentar la relación, es una manera de conectar, de ayudar a que la intimidad fluya, de sacar el niño interior y salir de la rutina y las obligaciones, de fomentar la comunicación con nuevos temas y nuevas experiencias vividas. Así que hay que trabajar en ello, buscar ideas y dedicarle una parte de nuestro tiempo y energía.

 

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Fuente: La Alcoba – La Vanguardia (Núria Jorba)