Tras una separación amorosa, el sentimiento más común es de pérdida y vacío aunque la decisión haya sido tomada con total seguridad… y, como todo en esta vida, hay muchas maneras de gestionar esta situación.

Entre estas, una de ellas es el establecer las llamadas “relaciones rebote”, es decir, sin haber elaborado el período de duelo de la relación anterior, enlazar con una nueva pareja tras la ruptura.

Muchas personas funcionan de este modo, consciente o inconscientemente, se sienten incapaces de soportar este malestar a solas y buscan inmediatamente el consuelo en otra relación.

Es verdad que de esta manera, camuflas parte del malestar de la pérdida con una nueva ilusión. 

Puede ser una solución rápida, para las personas que no se sienten preparadas para estar solas y necesiten saltarse la fase de duelo, implicándose rápidamente en una nueva relación.

La clara ventaja de esta manera de comportarse es no tener que enfrentarse al dolor de la pérdida ya que las expectativas cambian de foco, la ilusión se mantiene despierta con esa nueva persona y relación, y, en gran parte, se evita sufrir.

Pero, qué pensáis… ¿tienen futuro este tipo de “relaciones rebote”?

Vamos a citar algunos inconvenientes de enlazar una relación con otra sin haber sanado la anterior.

  1. No se respeta el período de duelo: Aunque inicialmente eso se pueda ver como positivo para evitar parte del dolor de la pérdida, a la larga, pasada la ilusión inicial, puede generar todo lo contrario.                                                                                                        El no tomarse tiempo para asumir el distanciamiento, reorganizar pensamientos, situarse en el nuevo escenario sin esa persona y todo lo asociado a ella, aclarar las emociones y sanar el malestar, puede tener, más adelante, un efecto rebote aflorando nuevamente sentimientos de dolor por esa ruptura no sanada de forma consciente.
  2. Cuando sentimos malestar, no tenemos plena capacidad para analizar y decidir. Probablemente, ni siquiera somos nosotrxs mismxs al cien por cien. Esto puede llegar a suponer que estando dolidxs y con posibles miedos por los cambios,  no elijamos  bien a la nueva pareja, lanzándonos a los brazos de la primera persona que se cruce en nuestro camino, arrastradxs por esa vulnerabilidad del momento.
  3. En medio de este torbellino emocional ocasionado por la pérdida, las energías pueden flaquear  por la confusión e incertidumbre respecto al presente y al futuro. Resolver una situación de crisis como ésta hace que estemos menos disponibles para implicarnos en el nuevo amor, el cual exige energía y dedicación y no dudas e inseguridades. Si esto no se gestiona bien, la nueva pareja podría sentirse utilizada.
  4. Hay que pensar también en la ex-pareja, la que también estará pasando por su período de duelo, y si no se está en el mismo punto, podría llegar a interponerse —voluntaria o involuntariamente— en la nueva relación. 

Dicho esto, no significa, que se pueda dar la posibilidad de que, aunque el inicio no sea el ideal y emocionalmente estemos evitando gestionar el dolor de la ruptura anterior, exista una compenetración auténtica y real con otra persona y que, todo ello, se pueda consolidar con el paso del tiempo, convirtiéndose en una relación sana y nutrida.

Está claro, por tanto, que como con todo en esta vida, hay muchos matices, pero, aún con ello,  por todo lo citado anteriormente, sería recomendable resolver nuestro pasado, cerrar el libro anterior, antes de comenzar con algo nuevo, ya que, sólo se puede pasar página realmente, cuando la anterior, “se ha leído conscientemente” y no necesitamos volver a ella.

Si quieres saber más y conocernos sigue navegando por nuestra web